VICTORIA BUENO El cambio de horario en los colegios para
el curso que viene ha dejado de ser una posibilidad. El rechazo
generalizado a una normativa que obligaba a los padres a votar en julio,
y a los centros a organizar los cambios deprisa y corriendo, han dado
al traste para elegir un horario académico continuo sólo de mañana y
completar la jornada con hora y media de comedor y extraescolares
gratuitas para quien lo deseara. Únicamente se abrirá la posibilidad
para 9 centros, 3 por provincia.
La falta de apoyo fue el escudo empleado
por Educación ayer para recular. La férrea negativa de los
representantes de los padres, que por otra parte no han cambiado de
postura en ningún momento, fue utilizada por la conselleria para aplazar
la implantación de la jornada única hasta la redacción de un decreto
sobre la autonomía de los centros que se elaborará el curso que viene.
Únicamente
el sindicato ANPE insistió en que podía abrirse ya la posibilidad
"teniendo en cuanta que llevamos 20 años de retraso con respecto a otras
comunidades", como apuntó Bárcena, el presidente de la formación. Pero
tanto para el resto de representantes docentes como para los padres de
centros públicos y concertados, la obligación de realizar las votaciones
sobre el cambio de horario en el mes de julio resultaba muy
"precipitado". Los propios directores declararon el día anterior a
través de este diario que si lo que se quería la administración era no
implantar la jornada única, que se dijera claro, porque las
instrucciones no favorecían que se pudiera hacer en ningún centro.